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jueves, 27 de enero de 2022

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Luna en Aries

Os recomiendo echar un vistazo a una pequeña introducción sobre la Luna.

Antes de empezar a hablar sobre la Luna en Aries, tendremos en cuenta en qué posicionamientos astrológicos, así como otros elementos, puede aparecer dicha Luna:

Los nacidos con Luna en Aries nacen con una energía de acción que les hará tener una gran autonomía y capacidad de iniciación en cualquier tipo de situación. Las personas alrededor del infante, especialmente las figuras maternas y el hogar, tendrán esa misma energía, así como la agresividad tan característica de esta Luna.

Hablemos sobre un elemento muy importante para las Lunas: la figura maternal o la madre. En otros casos, como una Luna en Casa 8, la figura de la abuela puede ser fundamental para comprender al nativo. Por lo tanto, deberemos tener en cuenta la casa donde se encuentra nuestra Luna. Por el momento, aquí sólo hablaremos sobre la Luna en Aries, pero aquellos que tengáis la Luna en Casa 1 (casa ariana) podéis encontrar puntos con los que os sintáis identificados. 

Una persona con Luna en Aries tendrá una madre llena de energía y decidida, algo mandona e impulsiva, muy asertiva y, en algunas ocasiones, imperativa. Su hijo se sentirá obligado a adaptarse a las situaciones que su madre crea, así como a sus decisiones y deseos. La madre tiende a decidir por el niño con tanta rapidez que no deja que el niño dé su opinión o pueda cuestionar su decisión.

La madre puede ser alguien invasivo y, retomando el tema de los “deseos”, expresar esos deseos que su hijo debe cumplir, aunque también pueden sentirse como obligaciones u órdenes, como “quiero que hagas esto”, “haz lo que te dice tu madre”, “hazlo inmediatamente”, etc. Como hemos dicho antes, la madre será dominante, pero en ningún caso manipuladora, a menos que haya ciertos aspectos o planetas en signos de agua, sino honesta y directa en palabras y gestos. Dependiendo de la relación y situación del hijo o hija, las palabras y los gestos de su madre pueden o no herirlo.

El infante sentirá que no tiene poder de decisión o autonomía durante los primeros siete años de su vida. La madre es quien toma las decisiones. El hecho de vivir con esa energía ariana, en figuras maternales y en su hogar, hará que el niño o la niña se sientan agredidos incluso allí donde buscan refugio. Esta situación de agravio se volverá, con el tiempo, algo normal y puede ser el ambiente en el que se sienta más cómodo. En su hogar, o en los brazos de su madre, no encuentra calma, sino tensión, agresividad y represión. ¿Cómo conseguirá deshacerse de esa tensión? Enfrentándose al origen: su madre. El niño o la niña luchará para deshacerse de esa sensación de invasión de manera enérgica o agresiva: pataletas, gritos, ataques verbales o físicos... todo lo que pueda ser efectivo para que la fuerza invasora de la madre desaparezca. 

El infante se limitará a defenderse con la misma energía con la que ha sido atacado. Si la madre actúa exaltada, el niño o niña se defenderá con la misma exaltación. Sin embargo, aunque la defensa pueda ser agresiva, él o ella no quiere hacer daño a la madre o figuras maternas, sino que se defiende de la única manera que sabe. El dolor ajeno no es un objetivo para la Luna en Aries, así que hacer daño no está entre sus planes, simplemente han aprendido a defenderse de esta manera. Es un reflejo de la actitud de su progenitora.

En el hogar de estas personas, las peleas y los gritos pudieron ser constantes, ya fuera entre sus progenitores, hermanos, padres e hijos... La actividad, el movimiento físico, dentro del hogar familiar es repetido (los padres pueden ser deportistas o disfrutar del deporte) y pueden acontecer cambios de mobiliario o reformas de manera insistente. Este punto, además, puede ser común en personas que tengan a Aries en Casa 4. 

Durante el embarazo, la madre pudo vivir situaciones agresivas o pertenecientes a la temática ariana (Aries) y marciana (Marte, regente de Aries): quemaduras, cortes, golpes, caídas o situaciones que repercutieron en su físico. Las vivencias de la madre durante el embarazo son registradas como propias por el niño y, de esta manera, el infante puede vivirlas durante la infancia (una repetición hasta los siete años): el niño caerá, se dará golpes, será propenso a quemarse o hacerse daño físicamente. 

Dejando a un lado la figura maternal, estas personas pueden confundir su actitud reactiva con ser personas activas. La Luna en Aries es alguien reactivo que no sabe cómo adaptarse a circunstancias agitadas prolongadas en el tiempo. Tomar decisiones a largo plazo es complicado, ya que la continuidad no está entre sus puntos fuerte. La impulsividad (sin pensar en las consecuencias) y tomar decisiones a corto plazo sí lo son, ya que esta Luna está más direccionada a la acción que no al sentir o razonar. 

Desde la infancia, a causa de sus vivencias con su madre y en casa, el niño o niña sentirá que cuánta más iniciativa tenga y mejor pelee, nadie podrá ejercer control sobre él o ella. En algún momento, probablemente durante la adultez, la Luna en Aries encuentra seguridad en mantenerse ocupado todo el tiempo y, de esta manera, no permitir que nadie invada su espacio personal. Como está siempre ocupado, la gente no podrá invadirlo porque él o ella no lo permitirá por las tareas que acumula. Esta actividad ininterrumpida no permite prestar atención a otros, pero siempre estará a la defensiva y atacará a la mínima que se sienta agredido. La Luna en Aries entenderá que la iniciativa le proporciona seguridad y no tenerla implica invasión de otra persona que tomará las decisiones por él o ella. 

El intercambio afectivo con estas personas puede ser complejo. La mayoría comprenden que si no hay conflicto, tampoco hay afecto en la relación. La manera de demostrar afecto de estos nativos puede ser la siguiente: invadir al otro, hostigarlo (las típicas bromas que parecen más ataques que bromas), hacer cosas continuamente con esa persona... Lo fundamental es que la energía de ambos sea la misma, ya que, de lo contrario, la Luna en Aries se siente insegura y provocará situaciones para recibir la energía deseada. Es posible que internalice como afectivas situaciones como discusiones o peleas. Por lo tanto, si su pareja nunca discute con ellos, pueden pensar que no los quieren.

Aunque anteriormente hemos comentado que esa situación de invasión es hostigadora para el nativo, también puede considerarse como algo afectivo porque así era como su madre cuidaba y quería al hijo. Por esta razón, cuando no haya confrontación en la pareja, la Luna en Aries puede sentirse vacía. De esta manera, un compañero o compañera que le permita tomar decisiones libremente o no imponga su deseo sobre él (“quiero que hagas esto por mí”), le obligará a ponerse en contacto con el presente y trabajar su campo emocional. Sin embargo, esto no es para nada familiar para el nativo, que provocará a la otra persona tomando decisiones a última hora o invadiendo y siendo desconsiderado con dicha persona para que ésta responda tan exaltado como la Luna en Aries haría y, de esta manera, el nativo retorna a la situación que encuentra familiar. No importa si lo familiar es conflictivo, ya que la Luna se siente más cómoda ahí.

Como ocurre con la mayoría de Lunas, esta persona se queda estancada en el pasado y actúa en el presente de manera automática (hábito) usando lo aprendido de sus figuras maternas. El presente no trabaja con las lunas, sino el pasado porque, como se comentó en la introducción, la Luna trabaja con la memoria, el pasado.

Al encontrarse en el elemento fuego y el signo de Aries, la energía es totalmente masculina, la polaridad es masculina, y la acción, toma de decisiones y el mundo exterior son fundamentales (características típicas del arquetipo masculino). Esto se traducirá en personas en constante movimiento (actividad física) o que siempre están alerta e irritadas con todo y todos. Todo el día resoplando o irritado cuando alguien invade su espacio persona porque siente que todo el mundo quiere algo de ellos.

La Luna en Aries puede sentir que a su alrededor sólo existen personas que no le dejan en paz. Siempre hay alguien que le invade su espacio personal. Por ello, el nativo estará evitando la actitud de su madre, o figura materna, y tomará la iniciativa en todo, impondrá su deseo personal antes de que alguien lo haga, etc.

Este último punto es interesante. Una Luna en Aries puede tener problemas para descubrir sus propios deseos porque desde pequeño ha estado oponiéndose a los deseos de los demás sin prestar atención a lo que él o ella realmente deseaba. Su madre le decía que quería “negro”, pues él hacía “blanco”, pero a lo mejor deseaba hacer “azul” y por imponerse a su madre dejaba de lado su deseo personal. Esto ocurría porque la personalidad del niño estuvo condicionada por la presencia de otra figura a la que se oponía todo el tiempo. Muchos niños con esta posición lunar, además, pueden haber tenido una madre competitiva incluso con ellos mismos. 

Una de las tareas para una Luna en Aries es conectar con sus deseos y necesidades personales. Es importante que comprenda que, cuanto más luche contra los demás, más dependiente se volverá de esos a los que se enfrenta para definirse a sí mismo. Porque, cuando no haya nadie a quien enfrentarse, ¿cómo será capaz de ser independiente? La Luna en Aries debe aprender a conocerse y no sólo centrarse en su lado reactivo.

Por otro lado, también puede necesitar sentir la espontaneidad en su vida diaria. Por eso, suelen hacer planes espontáneos y evitar sentir que el otro decide por ellos. Esta Luna necesita tener la sensación de poder hacer lo que quiere y cuando quiere, así que no planifica absolutamente nada y va resolviendo los problemas a medida que estos aparecen.

Una Luna en Aries puede tener problemas para relajarse a la hora de socializar con los demás. Esto ocurre por su hábito de estar alerta permanente y no permitir que nadie se imponga sobre él. Esta tensión puede hacer mella en algunas personas con esta Luna, ya que terminan adoptando una rigidez corporal, en concreto en momentos en los que deben rodearse de personas. No obstante, es importante volver a recalcar la importancia de otros aspectos o posicionamientos planetarios que pueden suavizar o empeorar esta serie de características. Al mismo tiempo, puede haber guardado en su interior el resentimiento y la irritación de muchos años y exteriorizarla con sus palabras o gestos. 

Cuando una persona con este signo lunar expresa algo con franqueza, nos hostiga o busca llamarnos la atención por cualquier cosa, seguramente esté intentando mostrarnos afecto. Recordemos que, en su mayoría, estas personas muestran afecto con cierta “agresividad” y esto puede provocar que los otros describan a estas personas como desconsideradas.

La soledad puede ayudar a la persona con Luna en Aries, ya que es en esos momentos de intimidad donde se sentirá libre de cualquier ser que le recuerde a su figura materna u otras que lo asfixiaban. Sin embargo, estas personas pueden tender a relacionarse con personas hiperactivas que no les permitan estar en silencio o como ellos desearían. Alguien con esta posición lunar necesita libertad o, al menos, delimitar su espacio personal allá donde va. 

Son personas que necesitan tener la iniciativa y, si se rodean de alguien con más iniciativa que ellos, se sentirán dominados de alguna u otra forma. Esto puede hacerles rememorar las vivencias con esa madre intrusiva. 

Las situaciones que vivirá esta persona están llenas de actividad, especialmente corporal, agresividad y, en algunos casos con ciertos posicionamientos de otros planetas, violencia física o verbal. En algunas ocasiones, esta persona sentirá que el mundo no le permite crecer porque constantemente tiene que tomar decisiones y adelantarse a todos. Por ello, cuando lleguen a la adultez, las Lunas en Aries simplificarán todo en exceso. Esto puede ayudarles a solucionar problemas con rapidez, pero su mundo emocional tendrá esa simpleza y poca importancia también.

La Luna en Aries permite a la persona ser dinámica, práctica y resolver los problemas sobre la marcha. Incluso pueden ser más eficaces que un Sol en Aries, pero a diferencia de estos, la Luna en Aries tendrá cierta dependencia en la aparición de problemas o estar ocupado constantemente para sentirse seguro.

Recordemos que la influencia lunar no está presente todo el tiempo, también la infancia suele estar más marcada por la luna que otras etapas de la vida, pero aparecerá cuando el individuo se sienta en peligro. Las características típicas de la Luna se activarán y guiarán a la persona porque lo que nos protegió en la infancia seguirá haciéndolo en la adultez.

Las personas con Luna en Aries pueden tener problemas con las figuras femeninas o enfrentarse a lo femenino. Esto ocurre tanto a mujeres como hombres con este posicionamiento:

  • Una mujer se defenderá de manera “masculina”, tal y como lo hacía de pequeña contra su madre. Pueden ser hostiles con otras mujeres o creer que las otras mujeres las atacan. 
  • Los hombres con esta Luna pueden tener un miedo inconsciente a las figuras femeninas. Desde pequeño sintió que la madre (figura femenina) quería dominarlo y, por lo tanto, relaciona lo femenino con algo intimidante y que le quita libertad. El miedo a las mujeres está más presente en los hombres que tienen aspectos negativos (oposición, cuadratura) entre Luna y Marte, ya que lo femenino le atemoriza y atrae.

Estos nativos pueden conocer repetidamente figuras femeninas agresivas. En otros casos, pueden sentir que, sin saber cómo, siempre hacen enfadar a las mujeres a su alrededor. 

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jueves, 20 de enero de 2022

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Sol en Aries

Los signos de fuego son portadores de energía, acción, dinamismo, entusiasmo, poder organizador, movilidad y afán de lucha. El atributo principal de la tríada de fuego es la voluntad.


Todas aquellas personas que tengan algunas de las características que aparecen en la tabla pueden sentirse más o menos influenciadas por la fuerza de Aries y, por lo tanto, sentir como suyas algunas de las conductas de las que se hablarán durante el post.

Aries es un signo cardinal, un signo de penetración de fuerzas, y el primero de la tríada de fuego. No sólo esto, sino que Aries es el primero del Zodíaco, así como de los elementos al ser el primero de los de fuego. Puede definirse como la puerta entre las fuerzas divinas y el individuo, y a través de dicha entrada penetra el designio divino en nosotros.

Con este signo comienza toda creación. Todo lo existente en el universo se ha elaborado a través de este. La esencia principal de Aries es la voluntad y ésta será el primer atributo de nuestra divinidad interna. Por lo tanto, a partir de Aries lo divino que existe en nosotros llega hasta nuestra personalidad para plantar en ella el designio divino.

Las características principales de Aries son el inicio, la renovación y la aceleración. El ariano se siente atraído por la novedad (lo que parezca una aventura o un reto) y no son buenos aceptando consejos porque quieren experimentarlo todo o creen saberlo de antemano. La presencia de Aries será fundamental para que cualquier proyecto pueda iniciarse, pero su interés en el proyecto irá desapareciendo a medida que éste avance. A diferencia de otros signos, disfrutan encontrando obstáculos en su camino, ya que estos no les someterán y les ayudarán a continuar (totalmente relacionado con Marte, su planeta regente).

En Aries, el individuo recibe su misión de vida de las manos del Universo, y lo desarrollará durante toda su existencia terrenal por medio de las once fuerzas restantes representadas por los demás signos. El ariano no es consciente de la razón detrás de los proyectos que lleva a cabo ni de ser portador de un designio divino. El nativo sólo sabe que ha venido al mundo para crear algo nuevo y se lanzará para concretarlo.

No tiene la fortuna o la felicidad como objetivo principal, sino ser el primero en aquello que desea crear. A pesar de tener esa ambición, no son los indicados para, por ejemplo, permanecer al frente de una empresa o tener un trabajo "de oficina" de por vida. Su misión no tiene a la estabilidad entre sus principales, ya que Aries no está dentro de ninguna fase de estabilidad como otros signos, sino que necesitará cambios laborales o crear nuevos proyectos constantemente. El ariano ha venido a este mundo para ser el principio, pero no para conservar lo creado.

Los arianos son importantes para cualquier tipo de proyecto que se inicia, ya que aportarán entusiasmo y confianza en el resultado final, así como una voluntad infranqueable. Cuando el proyecto se consolide, Aries comprenderá que su papel ha terminado y marchará a ser el principio de otro. Esto, además, puede aplicarse en otros ámbitos de su vida.

No suelen pensar en las consecuencias de sus actos y esa actitud les convierte en el centro de críticas. A parte de su temperamento impulsivo y combativo que aviva la idea de "primero actuar, después pensar". Tan impredecibles que harán aquello que nadie esperaba de ellos.

Tampoco se caracterizan por ser personas diplomáticas porque prefieren ir directos al asunto a tratar. Es un ser directo y, cuando debe de hacer algo, expone todo lo que tiene sin saber el punto medio de las cosas (todo es blanco o negro).

Necesitan estar haciendo cosas todo el tiempo, la monotonía les aburre, y sentirse útiles es imprescindible. El hecho de no ser útiles les hará sentirse frustrados o decaídos.

Los arianos son los más próximos a la divinidad, pero la comunicación con ésta nunca será una conquista del alma porque es un don preconsciente en ellos. El vínculo que une al ariano con la divinidad, como si fuera un cordón umbilical, no ha sido cortado y por éste viajarán los mensajes espirituales, aunque él o ella no sea completamente consciente. Es por esto que, cuando un ariano se encuentre perdido, la divinidad lo sacará de la incertidumbre y lo llevará hacia la dirección correcta. A causa de esta conexión, la divinidad utiliza a los arianos como instrumento para romper reglas y hacer que la creación continúe, y tan importante es esta misión, ser el principio y plantar la semilla, que es normal que se les conceda cierta protección.

Si tenemos muchos planetas en Aries o en nuestra Casa 1, el designio se multiplicará. El ariano percibirá algo en su interior que le obliga a crear desde cero y vivirá cumpliendo esa misión allá donde vaya: tendrá muchos proyectos que cumplir. Son personas que pueden caracterizarse por no tener una vida organizada y ser alguien errante al que nada ni nadie consigue atar. Tanto en este caso, como en el de tener malos aspectos, se recomienda que el nativo practique algún deporte que le ayude a descargar la cantidad de energía en él o ella.

Los malos aspectos sobre los planetas en este signo impedirán que la persona perciba con claridad el mensaje de la divinidad y no lleve a cabo su misión con precisión. En el transcurso de su vida, el ariano se desviará del camino correcto y actuará en oposición a su programa de vida. Por ejemplo, un ariano con un Sol o Marte mal aspectados, incluso carente de aspectos, debilitará las características expuestas y el individuo será alguien con una voluntad inexistente o torcida.

Todos tenemos a Aries en alguna de las casas de nuestra carta natal, que nos indicará el ámbito en el que debemos crear cosas nuevas dejándonos llevar por los impulsos y la inspiración repentina.

No obstante, debemos tener en cuenta que el signo no es uno de los más sencillos al ser un signo que nos lleva a comenzar de nuevo. Los arianos pueden sentirse poco acompañados al tener que empezar de cero en todos los sentidos de la palabra y no traer a personas con las que compartir su misión. Se recomienda a los arianos, especialmente Sol y Ascendente, la unión con los signos de fuego y Géminis y Acuario. La relación será fluida con estos signos y en Libra pueden encontrar al compañero o compañera de vida perfecta (desde un punto de vista evolutivo). Los cancerianos y los capricornianos serán con los que menos se entiendan, pero deberá tenerse en cuenta toda la carta natal para dar una respuesta concluyente. Es importante, pese a todo, que el ariano se integre en la sociedad y no haga uso excesivo del individualismo.

Primer decanato

Si tenemos el Sol en Aries, estos serán los nativos nacidos, aproximadamente, del 21 al 31 de mayo. Este decanato está regido por Marte, regente de Aries.

Los arianos del primer decanato comienzan un nuevo ciclo de experiencias. El individuo finalizó un ciclo tras vivir como virgiano y, por ende, pasar por todos los elementos (fuego, agua, aire y tierra). Al haber dado fin a una lección experimental como tal, el ariano deja atrás los amigos que le han acompañado en otras etapas, sus relaciones pasadas, incluso esos amores que lo acompañaron, porque ahora debe empezar de cero con todo.

Esta serie de nuevas experiencias pueden hacer que el ariano se sienta solo o fuera de lugar, ya sea en su familia, ciudad, grupo de amigos, etc. Por eso, es normal que el ariano del primer decanato se marchen jóvenes o abandonen su hogar, la familia, el país y busquen su lugar en otro lado. Probablemente, el ariano esté buscando a aquellos que lo acompañaron en encarnaciones anteriores, los que le harán sentirse que pertenece a algún sitio, pero nunca se sentirá "natural" porque el ariano debe empezar de nuevo y no volver a atrás. Incluso con personas que alguna vez compartieron vínculo con él o ella. Esta actitud la percibirá como una traición a su destino.

Los planetas que se encuentren en los diez primeros grados de Aries indican que se está empezando algo nuevo en esa área de nuestra vida. Hay un nuevo designio, una nueva semilla, y el planeta en cuestión anuncia que el ariano empezará algo que no terminará él o ella, sino otros que vendrán detrás.

Recordemos lo dicho sobre el Aries en general: es un signo cardinal y viene a empezar cosas, pero no a continuarlas. Es posible que algunos arianos sientan el abandono de algo creado como injusto, pero su destino es ese y, aunque parte de ellos no lo quieran, se verá empujado a dejar ese proyecto para empezar algo nuevo en otro lugar. Debe comprender que todos somos ladrillos para construir el edificio del mundo. Sin embargo, no todos somos el mismo tipo de piedra y algunas permanecerán más tiempo que otras, pero no por favoritismo, sino porque esa es su función.

Hasta que no entienda su misión como individuo del mundo, el ariano vivirá incómodo y sin comprender por qué su vida se rige así.

La persona con uno o más planetas en este decanato describe a la persona fiel a su divinidad interna y sus actos serán incomprensibles para muchos, y las críticas estarán siempre presentes, pero sentirá su espalda cargada al estar en constante misión de creación. Si el ariano permite que la misión se lleve a cabo a través de él, será el portador de voluntad y la llevará allá donde sea necesaria.

Es la persona que aporta fe en un nuevo proyecto. No importa cuán complicado sea, él o ella tendrá fe en la creación y pondrá toda su voluntad en que así sea. Él o ella dará ánimos a sus compañeros y los empujará a trabajar en la construcción o proyecto, porque el ariano rocía esperanza y encamina a los suyos a grandes realizaciones.

Los aspectos negativos (oposición, cuadratura y/o quincuncio) anuncian obstáculos para cumplir la misión. Esto se traduce en que la energía que debía utilizarse para llevar a cabo su propósito, quedará almacenada en su interior y, al no poder ser exteriorizada a través de nada, el ariano vivirá constantes desajustes interiores y puede explosionar sorpresivamente allá donde vaya. El ariano hará que el caos en su interior ocurra en el exterior, ya sea por comportamientos fuera de la norma o recibiendo el rechazo de todo el mundo. Será la persona con la que no se puede convivir por su temperamento.

El ariano del primer decanato es alguien a quien no se podrá atar fácilmente. El individuo errante que busca empezar algo en cualquier sitio. Sin embargo, es importante que el ariano se centre en el presente y no vuelva a las personas o situaciones pasadas, ya que su evolución se vería mermada y en la siguiente vida repetirá siendo un ariano del siguiente decanato.

Segundo decanato


Si tenemos el Sol en Aries, estos serán los nativos nacidos, aproximadamente, del 1 al 10 de abril. Este decanato está regido por el Sol, regente de Leo.

Los planetas en estos grados de Aries harán trabajos de anticipación como si se tratarán de Leo. Al estar en un decanato ariano, el individuo tendrá dos fuerzas en su interior: ser portador de la semilla que creará algo nuevo y, además, ser portador también de la tierra donde debe germinar esa semilla. Por lo tanto, el ariano del segundo decanato hará trabajos de creador, pero también de sembrador.

Como he comentado anteriormente, aquí están los que no hicieron correctamente el trabajo del primer decanato.

En este decanato, el ariano trabajará con el amor y la voluntad: el amor ayudará a la voluntad a realizarse. A diferencia del primer decanato, éste tiene el amor, la ayuda, de otras personas para llevar a cabo su misión. No está solo en su camino y su entorno es más armonioso que el del primer decanato, pero igualmente incomprendido como el otro, ya que para algunos será complicado comprender la sensación de que en su interior habita algo elevado a lo que debe obedecer.

El ariano del segundo decanato construirá hacia dentro y modificará su mundo interior en vez del exterior. Las fuerzas de creación trabajarán sobre el individuo, que deberá entender que nada puede renovarse si no nos renovamos a nosotros mismos primero. Esto ocurre porque el ariano necesita ayuda para llevar a cabo su propósito y esa mano amiga viene en forma de amor cósmico. Por esa razón, llevará a cabo trabajos leonianos y descubrirá el Yo eterno en su interior.

Esta persona no tendrá interés por las experiencias materiales, sino por portar la voluntad propia del signo (traducida a entusiasmo y fe) y esa conexión espiritual ("la sensación del ariano de que en su interior lleva algo elevado a lo que debe obedecer") le harán buscar, en la vida social, grandes causas a las que unirse. Una persona fiel y en quien cualquiera puede confiar.

Los planetas en este decanato se centran en la creación del templo interior y renovarse a uno mismo se convertirá en la misión principal del nativo.

Los aspectos positivos ayudarán al ariano cuando sienta que la vida pesa demasiado y todo está por caerle encima. La providencia estará de su lado y lo salvarán cuando lo necesite. Incluso de aquellos que quieran hacerles daño.

Los aspectos negativos provocarán una renovación agresiva, en malas circunstancias o la renovación a partir de la autodestrucción a causa de enfermedades o accidentes que hagan renovar física o mentalmente al ariano. Si la persona se niega a la misión divina y se centra en lo material rechazando el amor cósmico, volverá en una siguiente vida bajo el signo de Aries, pero del tercer decanato.

Tercer decanato


Si tenemos el Sol en Aries, estos serán los nativos nacidos, aproximadamente, del 20 al 30 de abril. Este decanato está regido por Júpiter, regente de Sagitario.

El ariano del tercer decanato se anticipa a los trabajos sagitarianos y exteriorizará prematuramente. Esas exteriorizaciones, al no haberse hecho en el tiempo estipulado, no serán perfectas. Esto se traduce en ser esa persona que parece pura sin serlo; inteligente sin serlo; fuerte sin serlo... Dependiendo de cómo esté aspectado puede ser un engaño positivo o negativo, ya que aparentará tener unos defectos o unas virtudes que no son suyas.

Estas personas están llamadas a cumplir con el propósito de su Yo eterno y pueden sentir que algo les obliga a hacer lo que hacen. Ese "algo" será la influencia de Júpiter. La fuerza divina en este tercer decanato es la ley, así que sentirán que existe una ley cósmica que debe cumplirse. Los arianos deben comprender que son parte de un todo, ya que todo tiene su lugar en este mundo, y ellos sólo deben encontrar y ocupar el sitio que lleva su nombre.

Al estar cumpliendo con trabajos "anticipados", estos arianos viven experiencias que no les corresponden e inician proyectos que no tienen cabida en el presente, pero sí en el futuro. Es por esto que no recibirán los frutos de sus acciones en esta vida, probablemente en las siguientes, y serán recordados como precursores. Los que ponen la primera piedra en el camino que deberá emprenderse en el futuro.

A pesar de contar con aspectos positivos, el ariano del tercer decanato no tendrá asegurada la estabilidad en sus creaciones. A diferencia del primer decanato, éste no sigue los procesos típicos de construcción, sino que tiende a hacer edificaciones avanzadas y que no tienen lógica en el presente. Al ser algo impropio de su tiempo, la inestabilidad estará presente de principio a fin.

Los aspectos negativos le imposibilitarán encontrar a personas que quieran ayudarle con sus ideas y la gente confundirá su visión de futuro con locura. Será la típica persona que defiende ideas o pensamientos que parecen sacados de una novela de ficción y lo tomarán por loco.
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